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Señores de Fuego

Published Date: diciembre 1, 2012

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Español
978-99967-20-54-3

El Libro

Señores de Fuego tiene como protagonista principal a los dragones, desde los tiempos previos al advenimiento del hombre, hasta la actualidad. No es nada fácil narrar historias con ellos, ya que pueden pasar mil años sin que ocurriera un evento relevante para un dragón. Y en general los pocos eventos eran el enfrentamiento a muerte, por territorio, con otros de su especie. No hay prácticamente una estructura social, y no hablan entre ellos, puesto que no hay ningún motivo por el cual hacerlo. Sus vidas son solitarias y rodeadas del hedor de la muerte, y de saber que seguirán destruyendo hasta ser ellos los destruidos, por alguien de mayor poder… La premisa es que los dragones siempre vieron a los hombres como seres inferiores, y éstos finalmente a lo largo de la historia los doblegan y los obligan a esconderse para sobrevivir, motivo por el cual rumian un odio terrible contra ellos y buscan destruirlos… Al tiempo que algunos pocos reptiles se humanizan y empiezan a contemplar a los hombres con otros ojos, y a disfrutar de lo que significa ser una criatura frágil e inferior, proclive al arte y a las pasiones, cortoplacista, y con una historia que cambia demasiado rápido respecto a la de los dragones, en la que podían pasar milenios sin que ocurriera nada importante.
Hay magia, hay batallas épicas, pero vistas desde un punto “realista” si se pudiera decir. Lo interesante de la novela es que se explora el mundo desde los ojos de los dragones, y desde su psicología. Seres inmortales, poderosísimos, solitarios, extremadamente orgullosos, carentes de sentimientos y poco proclives al cambio. No es nada fácil narrar historias con ellos, ya que pueden pasar mil años sin que ocurriera un evento relevante para un dragón. Y en general los pocos eventos eran el enfrentamiento a muerte, por territorio, con otros de su especie. No hay prácticamente una estructura social, y no hablan entre ellos, puesto que no hay ningún motivo por el cual hacerlo. Sus vidas son solitarias y rodeadas del hedor de la muerte, y de saber que seguirán destruyendo hasta ser ellos los destruidos, por alguien de mayor poder… Pero no podía tener un libro sólo dedicado al enfrentamiento entre ellos, sería muy aburrido. Es por esto que la trama obliga a éstos a juntarse, aunque odien hacerlo, para enfrentar a la plaga humana, y a partir de allí van surgiendo las historias y las interrelaciones. En general el libro va a dos tiempos, el presente de cada capítulo, y el pasado, donde se recuerdan grandes hazañas de los suyos. En simultáneo se narra la historia humana, viendo desde sus ojos los acontecimientos de relevancia histórica, y se devela a la secta de los magos, que, tal como los dragones, ha debido esconderse de los humanos que casi los destruyeron en la antigüedad. Estos tres poderes se deberán enfrentar tarde o temprano, y tenerse un ganador, que subsista y aplaste a los otros.

Esta narrativa desde el punto de vista de los dragones creo que hace al libro realmente interesante, puesto que es única, y está finamente hilada para tener una coherencia que nos haga pensar que podría ser real. No es fácil narrar, como decía, la historia de seres tan complejos, solitarios, y de lento desarrollo, así que lo que hace el libro es ir contando la historia desde el punto de vista de algunos de ellos, en momentos donde han sido protagonistas, al tiempo que las historias se entrecruzan, acercándose unos a otros. También es por ello que, sobre todo al principio, entre un capítulo y otro pasan cientos de años de letargo.

La historia tiene muchas vueltas de tuerca, sorpresas, magia, y por sobre todo una extensa investigación sobre dragones de diversas culturas, tratando de realmente traerlos a la vida como los veían en dichos tiempos, y relacionándolos con otros dragones y con humanos, mezclando realidad y ficción, siendo causa o efecto de mucha de la historia de nuestro mundo.

Reseñas y Crítica

Crítica de José Vicente Peiró, Crítico Literario – 13/03/2013

DIVERTIR PARA PENSAR: SOBRE LAS ÚLTIMAS OBRAS DE JEU AZARRU

No creo necesario descubrir a Juan Eduardo de Urraza. Ni revelar que es uno de los autores con una obra más prolífica en el Paraguay. Llámese Jeu Azarru o Juan de Urraza a secas. ¿Para qué hablar de él si está incluso en la Wikipedia? Aprieta el ratón y con un golpe de clic ahí tiene usted toda la información básica sobre él. Está en el mundo Google como lo están los prohombres del mundo mundial. Como corresponde a la vida de hoy. Hace dos décadas, lo que no salía en la televisión, no existía; hoy, o estás en la Wikipedia o serás un desahuciado de la humanidad. No te molestes en buscarme en ese cajón desordenado y de información siempre a contrastar, así que ya sabéis dónde me hallo.

Pero, por si alguien desea acercarse a su obra, le sugiero que lea esta reseña. Estamos ante un renovador de la ciencia-ficción en Paraguay. Desde aquel viejo relato “Alberico” de Rafael Barrett, publicado en El Diario, el 7 de setiembre de 1907, el subgénero se prodigó esporádicamente en su vertiente de relato de anticipación con contenido social. Las circunstancias históricas y políticas del país no favorecieron su desarrollo porque primó la realidad como referente de la obra escrita en prosa, y nunca dejó posibilidad de expresión a una vertiente con tanta ficción. Barrett, en su narración, dibuja las peripecias un personaje que encuentra una isla desconocida, inexistente en los mapas. Habrá que esperar a La guerra de los genios de Eduardo S. Ammatuna (1974) para reencontrarnos con la ciencia-ficción. Pero el primer gran cultivador del subgénero, y verdadero creador de un corpus coherente, es Osvaldo González Real, escritor de seis relatos de anticipación publicados en 1980 en Anticipación y reflexión, cuyos relatos de ciencia-ficción se extrajeron y ampliaron dos décadas después en un volumen con el nombre de El Mesías que no fue y otros cuentos. Hubo algunas incursiones aisladas de Manuel E. B. Argüello, Jesús Ruiz Nestosa, Luis Hernáez, Catalo Bogado y Lita Pérez Cáceres, que generalmente suelen referirse a aspectos de la vida cotidiana situados en un mundo futuro para ponerlos en entredicho. Lo cierto es que la ciencia-ficción aparece sistematizada en la obra de un autor por primera vez en el año ochenta con los cuentos de anticipación de González Real. En la última década del siglo XX se expandió, sobre todo en el cuento, con un notable crecimiento de lectores, sobre todo jóvenes. Destacan novelas como El arca de marangatú (1997) de Gino Canese y El goto (1998) de José Eduardo Alcázar, y un libro de cuentos, Al filo de la eternidad (1998) de Bertha Medina, además de algunos relatos de Lita Pérez Cáceres incluidos en su obra Marta Magdalena María (1998). Pura ciencia-ficción de anticipación heredada de los Huxley o Bradbury.

Ya en el siglo XXI junto a Roberto Goiriz, Chester Swann o José Pérez Reyes, entre otros, Juan Eduardo de Urraza nos ha hecho reflexionar sobre nuestra sociedad y el camino tecnocientificista por el que discurrimos en grandes creaciones como las novelas La Sociedad de las Mentes (2001) e Yronía (2005), y los libros de relatos Verdades Futuras y Mentiras Antiguas, (escritas en un Presente Incierto), de2003 y Diferentes Caminos a la Verdad (2007), además de plantear la fantasía como método literario de indagación en el ser en Alicia y los Universos Alternativos (2009). Son obras compactas, coherentes y encaminadas, en las que destaca la colisión entre el mundo cibernético y la espiritualidad; entre la técnica y la razón humana. Le preocupa la convivencia de las personas con elementos no estrictamente de nuestra especie, como los tecnológicos, los sobrenaturales o los puramente fantásticos, sean prosopopeyas o reflotamientos mitológicos.

En esa prosopopeya mitológica deambula en su nueva novela Publicada recientemente y de una densidad apreciable, tanto por su contenido como por su extensión, Señores de Fuego no es una simple aventura. Podría añadírsele el subtítulo “El desafío de los dragones”; un desafío por su supervivencia como especie, en una Alta Edad Media donde el hombre convive con lo fantástico. Los dragones, en el fondo, son una metáfora de la existencia puesta de revés. La especie peligra y han de buscar la supervivencia. Pero para ello pueden optar por la convivencia, el arrinconamiento, el destierro o la batalla. Deciden por ello vencer a los humanos con la lucha. Los dragones, existentes desde el nacimiento de la vida en la Tierra, han ido cayendo en desdicha y han sido reemplazados por el hombre. ¿Cómo conseguir salir de esta desdicha? La venganza, el resentimiento y la ira provocarán el conflicto; un largo conflicto narrado con habilidad, donde no faltan los elementos culturalistas, y ni mucho menos la mitología sobre los dragones discurrida desde el albor de los tiempos, incluyendo el mito guaraní del Teju Jagua, según el prologuista, Roberto Goiriz, “quizá nuestro propio dragón ancestral”. Como expresa Delfina Acosta, el material está edificado sobre situaciones fantásticas, “pero sobresalen el dilema y la contradicción de la condición humana que tan poco favor hace por su semejante y por sí misma”. Ello se manifestará en que su decadencia y marginalidad procede del pecado de la soberbia y el orgullo. Desde que el primer dragón creado por el primigenio Uróboros poblara el mundo, su esplendor ha ido desapareciendo. Y la convivencia perfecta se rompe. La división mostrada en el congreso es un síntoma de las ansias de poder tribal de cada ser vivo. Los humanos se han impuesto, pero por errores y afán de predominio de los dragones.

Estamos por ello ante una novela donde la aventura primará, pero la reflexión la acompaña en todo momento. No nos situamos ante una novela de fantasía pura, destinada a un público juvenil o de adultos infantilizados. Puede no gustar al amante de la supremacía del realismo o al lector que no aprecie la aventura, pero para un buen aficionado a la fantasía cargada de humanismo es una lectura recomendable, por su reflexividad, su trabajada construcción, dentro de una linealidad histórica no exenta de retrospecciones, y su suculento enlace del pensamiento con los avatares de la humanidad. Una metáfora de nuestro mundo: ahora mismo somos nosotros los dragones.

 

Delfina Acosta, Suplemento cultural de ABC Color, 30/12/2012

En torno a dragones y humanos

En su nuevo libro Señores de Fuego, el escritor Jeu Azarru presenta un análisis profundo y sesudo sobre la humanidad.

Si bien este material literario está edificado sobre situaciones fantásticas, propias tal vez de la ciencia ficción, en forma constante sobresalen el dilema y la contradicción de la condición humana que tan poco favor hace por su semejante y por sí misma.
Ingeniosamente, Azarru trae al escenario a los dragones, seres mitológicos.

En el primer capítulo, llamado Génesis, invoca a Uróboros, quien crea al dragón, creyendo que él tendrá dominio sobre la creación.

Mas su creación, los dragones, en conjunto ya, cometieron el pecado de la soberbia y del orgullo, olvidaron su esencia divina, y Uróboros, desilusionado, dio vida a los hombres. Notó que también ellos cayeron en los mismos pecados. Peor todavía, porque vio que se creían mucho más importantes que el resto de la creación. Entonces, desorientado ya, abandonó cuanto hizo a la deriva para que el Juicio Final se hiciera cargo de los actos de sus criaturas.

En el capítulo llamado El Concilio, los dragones llevan a cabo una suerte de asamblea, de intercambios de ideas y también de temores, pues los seres humanos han demostrado que son, por su creciente y desmedido afán de fabricar armamentos bélicos, capaces de acabar con ellos.

He ahí (entonces) el dilema.

Los humanos habían aprendido a convivir con los dragones por un tiempo. Posteriormente, la convivencia se acabaría y terminarían dominando el mundo, además de traer la desgracia para ellos.

En un párrafo del libro, el autor hace referencia a la ley de la vida y manifiesta que el más fuerte acaba con el más débil.

“¿Acaso los humanos no comen vacas, ovejas y perros, y de todos modos conviven con ellos?”, se lee. Cuánta verdad.

También los dragones “reflexionan”, y llegan a la conclusión de que se matan entre ellos por tesoros y territorios.

Misterio…

A través del texto se accede a estas verdades contundentes: “Yo ya me he preguntado qué estamos haciendo por el planeta y por la humanidad. Y sin embargo no he encontrado nada digno de mencionarse. Nosotros actualmente somos los hombres más poderosos del mundo. Y sin embargo está siendo constantemente devastado por guerras, muerte, desigualdades, sufrimiento, enfermedades, injusticias…”.

Qué manera directa tiene este excelente escritor de poner el dedo en la llaga, de dejar al descubierto el lado ruin y hasta perverso del ser humano.

Nos llama a una reflexión sincera y a una autocrítica su escritura. Igualmente nos hace pensar qué estamos haciendo que sea digno de respeto por el mundo y cómo lo vamos destruyendo a pesar de haber sido concebidos con un propósito divino.

En el capítulo que recibe el nombre de Apófisis, el lector se enterará de que en el concilio de 1615 se había llegado a la decisión de que los dragones debían acatar la orden de ocultarse entre los humanos, convirtiendo su raza en un mito, mientras encontraban la forma de dirigirlos desde las sombras, como líderes de sus comunidades, y así destruirlos desde adentro.

He aquí la gran lucha. El lector comprenderá que el ser humano va ganando terreno por las facultades que le han sido dadas en el momento de su creación.

¿Son los hombres crueles? Tal parece que sí.

Cuando corría el fin del año 1947, Europa estaba devastada debido a los desastres provocados por la Segunda Guerra Mundial. Hubo, desde luego, tiempo y lugar para la filosofía. Y los filósofos hacían girar largas reflexiones dentro de sus mentes en torno al sentido de la vida humana, del hombre mismo, hasta llegar a la conclusión casi dramática de que el mundo sería un sitio mejor sin la presencia humana.

Por su parte, los dragones empezaban a considerar la idea de usar el poder de destrucción del ser humano para acabar con él. La lucha estaba gestándose ya.

La notable imaginación de Jeu Azarru y su capacidad de descubrir cuántas intenciones mezquinas guarda el individuo en su corazón muestran claramente lo denigrante y oscuro que muchos hombres y mujeres llevan consigo.

Un poco más cerca del tiempo que nos toca vivir escribe: “Corría el año 1957, una época de grandes avances para la humanidad, en cuanto a la tecnología, la salud, las telecomunicaciones, la industrialización y la masificación. El mundo ya había superado dos guerras mundiales, en las que los dragones poco tuvieron que ver”. Algunos reptiles estaban a la expectativa. También querían hacer uso de la potencia bélica del hombre para dar a dicha potencia un fin que aniquilara a su creador.

De esa manera presenta Azarru un escenario sombrío, de características casi dantescas, propias de un enfrentamiento global que aniquilaría a hombres y a dragones.

LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA

¿No es acaso la lucha por la supervivencia, en un mundo incomprensible, que apunta hacia distintas direcciones, donde tiranos y débiles se enfrentan sin misericordia, lo que nos va mostrando, con su elocuente lenguaje, el autor?

Aparece un personaje, Pablo Ortiz, en la escena. Ortiz piensa que no se encuentra demasiado lejos el día en que habrá de sobrevenir una crisis mundial. Le viene a la mente la idea de salvar a la humanidad y futuramente volver a poblar el planeta.

¿Apocalipsis?

No lo sé.

Se lee en la obra: “El mundo está en peligro. Los seres humanos serán, sin lugar a dudas, tarde o temprano, causantes de su destrucción. Tal vez sea mañana, tal vez en mil años, pero cada vez son más poderosos, afectan de peor manera a la naturaleza, tienen armas de destrucción masiva más potentes, y nada parece detener la espiral de consumo, excesos y odio que los domina como raza”.

Estas realistas líneas poseen la capacidad de hacernos pensar seriamente hacia dónde se dirige el hombre en su ambición desmedida por acumular más y más poder, provocando la destrucción de la especie humana.

Los dragones han sido aniquilados. Desaparecieron definitivamente. Hoy son solamente un recuerdo en los cuentos y temas de escritura en las leyendas.

El hombre, que se supone que es un ser pensante y que tiene la facultad de discernir, de elegir entre el bien y el mal, es el dueño absoluto del mundo. Sin embargo, se sabe que a lo largo de la historia ha provocado hecatombes, guerras, desolación y destrucciones. ¿Es acaso más bestia que el dragón?, parece preguntarnos el autor.

El lector debería examinarse a sí mismo, observar detenidamente su entorno y tratar de arribar a una conclusión, aun cuando ella sea muy inquietante.

Yo, particularmente, he cavilado bastante sobre el futuro que nos aguarda al leer Señores de Fuego.

Pienso que Azarru ha escrito una obra que nos lleva a preguntarnos sobre el sentido de la existencia.

 

Roberto Goiriz – Escritor

Escrito en el fuego

Los dragones existen. Desde antaño, la humanidad ha poblado sus relatos de ellos y sus fantásticas andanzas, a veces, como contraposición al ser humano, que busca su estatura de héroe enfrentándose a alguno de esos temibles monstruos. Veloces y mortíferos, han sobrevivido al tiempo, al miedo y al olvido. Surcan, con sus gigantescas alas, las narraciones de fabuladores de distintas épocas. Y, a veces, cuando el sueño se torna pesadilla, podemos verlos, una sombra interminable en el cielo, una presencia imponente, más ardiente que el sol.

Los dragones han llegado a los escritos de Jeu Azarru. Como esculpiendo las palabras en su aliento de fuego, Jeu introduce una mirada profundamente humana a los relatos de estos seres. Pues, ¿qué más humano hay, que sentirse los herederos auténticos de la creación, imagen y semejanza de un dios desconocido y terrible, que termina abandonando su obra? Ya no animales, entonces, sino parecidos a verdaderos semidioses, sienten sin embargo, con toda la fuerza de sus grandes corazones, los embates de la pasión humana, las encarnizadas luchas por el poder y la profundidad insondable de la muerte, desgracia que generalmente les acontece, a pesar de su longevidad, cuando se enfrentan entre sí. La lucha de gigantes hace temblar la tierra y deja un dragón menos en esa historia secreta que Jeu ha podido entrever.

Los dragones se enfrentan a un desafío. El hombre, en su soberbia, casi tan grande como la de esos poderosos seres, se constituye en una amenaza a su existencia, tal como lo es ahora para tantas otras especies vivas. Para vencer a los seres humanos, los dragones necesitan unirse. Pero su naturaleza es contraria a esta necesidad, ya que han saboreado el dulce placer de la soledad o el odio, representado en enfrentamientos titánicos. ¿Cómo resolverán este problema, que puede eliminarlos de la faz de la tierra? Jeu nos invita a adentrarnos en ese conflicto fascinante, a través de una narración única, que viene a introducir en la literatura paraguaya una visión muy propia de estas leyendas, algunas de las cuales encuentran parangón con el mito guaraní del Teju Jagua, quizá nuestro propio dragón ancestral.

Inmersos en el conflicto, los dragones cambian, a semejanza de los humanos, y se tornan diferentes, pues su imperativo esencial es la sobrevivencia. Suceden muchas cosas más, e intervienen en la saga otras sorprendentes criaturas, sobre todo lo cual guardaré un prudente silencio, pues es de buen lector descubrir estos desenlaces de a poco, mientras se desarrolla la aventura.

El nombre que oculta y revela

Jeu Azarru es el seudónimo elegido por este notable escritor, que ha elegido también los géneros literarios de la fantasía y la ciencia ficción para darse a conocer en el mundo de la escritura. Su sólida y abundante producción, a la que he tenido la oportunidad de acceder, le ha permitido crecer también en su innegable talento literario, y hoy nos encontramos ante una obra que utiliza los abundantes recursos de la narrativa fantástica, en un estilo depurado y atractivo.

Jeu, cuando no se encuentra soñando universos imposibles, trabaja como ingeniero en informática, locutor, profesor universitario o fotógrafo amateur, profesiones dispares que tal vez contribuyen a darle ese estilo tan particular a sus obras.

En “Señores de Fuego”, el escritor ejerce con pasión las artes del oficio, e instala una saga de proporciones épicas. A medida que transcurre la historia, el lector se verá atrapado por la naturaleza descomunal, no solo de estos seres magníficos, sino de los sentimientos encontrados que son provocados por los acontecimientos centenarios, y luego milenarios, en el relato, hasta su desenlace final.

Fantasía es el nombre del juego

La literatura paraguaya tradicional ha explorado sus variantes costumbristas e históricas durante mucho tiempo, en varios casos con altos picos de calidad, por medio de obras inmortales, como “La babosa”, de Gabriel Casaccia o “Yo el Supremo”, de Augusto Roa Bastos, aunque ha prescindido, en la mayoría de los casos, de otros géneros literarios. La fantasía y la ciencia ficción han sido dos de los géneros poco frecuentados por los creadores del Paraguay.

Precisamente, estos han sido los géneros que, de alguna manera misteriosa, nos han permitido, a Jeu y a mí el mutuo conocimiento de nuestro trabajo. Parte de mi obra, dedicada a la escritura, también está dedicada a los mismos temas. Esta suerte de complicidad me ha mantenido atento a la ordenada y profusa producción de Jeu, y he podido notar una agradable evolución en su estilo literario, más concentrado hoy en los valores esenciales de la narración que en los artificios que estas materias nos permiten.

Por eso, no me queda más que saludar con entusiasmo este lanzamiento, en la seguridad de que lo escrito en fuego queda sellado en el corazón.

 

Entrevista realizada por Milia Gayoso – La Nación – 26/12/2012

“En realidad, en ellos reflejo la propia esencia del hombre”

Días atrás presentó su nueva obra, “Señores de fuego”, con los dragones como protagonistas principales.

Apasionado por la ciencia ficción y la fantasía, el escritor argentino-paraguayo Juan de Urraza (Jeu Azarru, para sus lectores), se introduce en el mundo de los dragones, en su nueva novela. ¿Cómo personajes secundarios? No, como estrellas principales de su última obra.

– ¿Cómo se dio la creación de “Señores de fuego”?
– “Señores de Fuego” se inició con un primer capítulo en el que un dragón medieval pensaba y recordaba sobre las “épocas doradas” de estos reptiles… Sin saber que en poco tiempo decaerían al punto de casi extinguirse. Esta chispa disparó todo lo que luego sería el corazón del drama de la novela: Los dragones siempre existieron, pero a causa de la humanidad tuvieron que recluirse, huir del mundo, y aprender a subsistir entre nosotros camuflados, para no perecer. Por otro lado, la idea era romper con los estándares de la literatura fantástica en que el dragón aparece siempre como un enemigo (o aliado) del hombre, poderoso, pero siempre como personaje secundario, donde el hombre es central, y vemos al reptil a través de los ojos del ser humano, siendo esta experiencia afectada por la visión del protagonista. En esta novela toda la historia está narrada desde el punto de vista de los dragones, quienes tienen sus filosofías, formas de ver las cosas, jerarquías, etc. Así se desnuda su realidad, pero sin la necesidad de tener un tercero que la relate.

– ¿Por qué escribir nuevamente sobre una historia fantástica?
– Si bien la mayor parte de mi obra es de ciencia ficción, cabe resaltar que cada vez más me he volcado a la narrativa fantástica, sobre todo en los relatos breves, o en la mezcla entre ciencia ficción especulativa y fantasía. De todos modos, esta historia no es de fantasía épica o medieval, como solemos estar acostumbrado, sino que es una ficción histórica… La mayor parte de los dragones protagonistas son dragones existentes en la historia humana, considerados dioses en la antigüedad, o retratados en leyendas y canciones, y los acontecimientos que éstos viven están enmarcados en diversas épocas humanas, interactuando y en muchos casos siendo partícipes o causa de acontecimientos de gran relevancia en las diferentes civilizaciones. La novela requirió mucho trabajo de investigación previa, para hacerla sólida y atar numerosos cabos, de forma a que, a pesar de ser fantasía, se vea como real.

– ¿Cuál es la trama que desarrollaste?
–La historia va a dos tiempos, uno, el presente de cada capítulo, en el que van sucediendo diversas cosas, y otro, el pasado, que los dragones siempre recuerdan y añoran. En general la novela empieza en la edad oscura, con los dragones reuniéndose por primera vez (ya que son solitarios, orgullosos y territoriales) para debatir acerca del crecimiento de la plaga humana en el mundo, y cómo hacerle frente. De ahí en adelante se teje la trama, con constantes enfrentamientos entre dragones, humanos, magos y otros seres de índole mágico, por el dominio del mundo, pero donde irremediablemente el hombre común se termina imponiendo. Los demás grupos minoritarios, entre ellos los dragones, deben finalmente ocultarse del mundo, y planear, desde las sombras, la forma de regresar a reclamar su antiguo reino. Todo esto me pareció una premisa sumamente interesante y atractiva, de la cual se ramifica la historia, contando el pasado de numerosos dragones históricos, obviamente todo mezclado con ficción y fantasía.

SÍMBOLOS
– Ese enfrentamiento… ¿sugiere algo de la historia real? ¿Es una metáfora contemporánea?
– Los hombres vivimos en constante enfrentamiento entre nosotros, así como con la naturaleza, y todas las especies del planeta. Con los dragones pasa lo mismo, viven constantemente enfrentados unos a otros, debiendo detener estas rencillas solo para hacer frente a una amenaza mayor: el hombre. En realidad en ellos reflejo la propia esencia del hombre también, y todas sus historias.
La fantasía, así como la ciencia-ficción, muchas veces son un escape a nuestra realidad, pero muchas otras son un “mirar más allá”, y reconocer muchas cosas perdidas u olvidadas por la situación político-social que vivimos. Por lo tanto, muchas veces una obra como esta puede interpretarse a través de sus símbolos como un reflejo de nuestra realidad.

 

Entrevista realizada por José Biancotti – ABC Color – 21/12/2012

La visión de un dragón

“Señores de Fuego” se titula la nueva novela del escritor Juan de Urraza, lanzada el martes pasado en la Biblioteca Nacional. En esta nota, el autor nos cuenta cuál fue su inspiración, sus influencias y el argumento de la historia.

Jeu Azarru -seudónimo del autor- tardó tres años en terminar este libro, en donde los dragones son los principales protagonistas.

La razón por la cual Urraza escribió sobre estos seres fue el resultado de una inspiración. “Tuve una visión de que los dragones existían y están entre nosotros; no son figuras mitológicas, como queremos creer, sino que son ellos mismos los que huyeron del mundo y de los seres humanos”.

Y con la idea de los dragones vivos, Jeu pudo dar a conocer sus ideas acerca de lo que, a su parecer, son los dragones. “Tenía una idea muy clara de cómo, creo, son los dragones; cómo son sus características psicológicas y su forma de vivir”.

Al momento de hablar de sus influencias, Azarru menciona a J. R. R. Tolkien como uno de ellos. “A mí me gusta mucho Tolkien, pero él casi no trabaja con dragones. A pesar de tener algunos relatos, en El Hobbit por ejemplo trabaja con ellos, pero en las otras entregas, no. De todos modos, a nivel fantasía me gusta mucho. También me gustan las Crónicas de Dragolance; Wies Hickman y Margaret Weis son muy interesantes, al igual que el escritor Ray Bradbury. Ese tipo de literatura”.

El argumento, según Urraza, gira en torno a los dragones y a un momento histórico de la edad oscura en donde éstos se ven obligados a juntarse, a pesar del odio que sienten unos hacia otros. En aquella reunión, tratan de buscar una solución a la problemática de los seres humanos, quienes los están matando poco a poco: la extinción, para los dragones, no es una opción.

Es a partir de esta premisa en donde, luego de milenios, en donde se suceden enfrentamientos contra los seres humanos y, además, se cuentan las historias de otros personajes, también fantásticos, como los magos y otros seres especiales quienes deben afrontar, juntos, un mismo problema: subsistir con los humanos hasta llegar a un futuro lejano, se desarrolla un desenlace en donde todas estas razas se ven obligadas a luchar para definir, de una vez por todas, quién dominará la Tierra.

El libro es apto para todo público y lo pueden disfrutar tanto lectores jóvenes como adultos. “Al que le guste el género le va interesar, porque tiene muchas vueltas; es inocente, en ciertos aspectos, pero muy profundo, y tiene mucha filosofía”.

De acuerdo al prólogo elaborado por Roberto Goiriz, “Jeu nos invita a adentrarnos en ese conflicto fascinante, a través de una narración única, que viene a introducir en la literatura paraguaya una vision muy propia de estas leyendas, algunas de las cuales encuentran parangón con el mito guaraní del Teju Jagua, quizá nuestro propio dragón ancestral”.

 

Entrevista realizada por Valentín Plastino para la Revista Identidad Urbana

El Señor de los Dragones

El escritor de ciencia ficción paraguayo Juan de Urraza presentó en Asunción su nuevo libro Señores de Fuego.

El lunes 17 de diciembre, en la Biblioteca Nacional del Paraguay, el autor realizó el lanzamiento de su cuarta novela, en la que a la ficción especulativa de sus anteriores relatos le agrega la cuota de fantasía épica aportada por la figura mítica de los dragones, a los que hace volver a caminar por la Tierra en un intento histórico por emprender una cruzada contra el hombre. En exclusiva para Identidad Urbana, el joven exponente y quizás único autor paraguayo del género en la actualidad, brindó detalles acerca del nuevo libro y se refirió a la ciencia ficción paraguaya y su visión acerca de la realidad política y cultural que atraviesa el vecino país.

Con tan sólo tres novelas e igual colección de relatos, Juan de Urraza, quien firma con el acrónimo de Jeu Azarru, ya es reconocido en la actualidad como uno de los exponentes de la literatura fantástica de su país y el cono sur, habiéndose definido a sí mismo como escritor de ciencia ficción y continuador en Paraguay del género cultivado durante los años 80 por el escritor Osvaldo González Real. Urraza dice sentirse cómodo dentro de la fantasía y la ciencia ficción, un género por demás escaso dentro la literatura paraguaya, según señala, a pesar de sí mismo y de algunos otros escritores, más volcados a la narrativa fantástica que a la de ciencia ficción.

La ciencia ficción paraguaya

“En general -dice- escribo mucho ciencia ficción y fantasía. Al ser un tecnólogo, es el ámbito en donde mejor me muevo. No me gusta el realismo, ni la ficción en general, me parece una pérdida de tiempo. Hay tanta realidad para ver y observar, que la ficción sobre ella me es irrelevante”. Sin embargo, en su caso la fantasía no se ve disociada de la realidad, sino que muy por el contrario, la busca permanentemente, en un intento de hacer creíbles las situaciones más extraordinarias, o por medio de alusiones, más o menos directas, al contexto y a la realidad social, como podría serlo el caso de este libro, en el que la alianza entre dos linajes de dragones antagónicos, resucitados de pronto para exterminar al Hombre sobre la Tierra, permite a su vez, en un ejercicio libre de la imaginación, pensar en la alianza, presuntamente dada entre partidarios liberales y colorados, única en la historia del Paraguay, para derrocar al gobierno del presidente Lugo, hace poco menos de seis meses atrás. Quizás, sin saberlo y sin proponérselo, Urraza viene a dar respuesta así, a una realidad que se le impone en el plano de lo político y lo cultural, pues como él mismo lo afirma, el proceso literario en su caso esta supeditado al impulso creativo, pareciéndole el realismo, según sus palabras, algo más bien aburrido: “En el fondo -declara- creo que lo que uno lee o escribe, tiene como función estimular la imaginación, haciendo que uno se pregunte, ‘¿Qué pasaría sí…?’ La idea -dice- es viajar con el pensamiento, regresando luego a la realidad con la convicción de que el mundo puede ser cambiado”.

Y ese cambio quizás provenga de ciertas inquietudes estéticas en relación con las posibilidades que tenga un autor para expresarse en un determinado contexto, inquietudes que de esa manera, son también siempre así inquietudes políticas. Por eso ciencia ficción. Y por eso tal vez la novela; por sobre otros géneros y discursos literarios que a juicio del autor de Yronia, quizás no alcancen o no puedan asimilar y resolver, así más no sea en el plano de lo imaginario, las problemáticas y conflictos actuales que preocupan a la sociedad paraguaya, más propias de una novela de ciencia ficción hoy, que de un relato de corte naturalista: “La realidad política parece de fantasía. -declara- Personalmente escribo ese tipo de literatura justamente para escapar de la realidad social y política que nos agobia”. Cabe recordar aquí sin embargo, el antecedente en Argentina de la explosión de la ciencia ficción durante los años de dictadura, no tan solo como escapismo, sino también como lugar de encuentro de sujetos relegados, como lugar de “alta energía”, en palabras del escritor Thomas Disch; como en el caso del famoso Eternauta, creado junto a Oesterheld por el genial Francisco Solano López, descendiente del prócer paraguayo. Respecto de este último, Urraza dice encontrarse actualmente leyendo la obra completa del emblemático personaje, adquirida en sendos tomos: “Conseguí unas copias de todos los tomos de El Eternauta hace dos meses, y me leí los tres primeros. Me pareció un poco adelantado para su tiempo. Muy interesante para la época en que se publicó”.

Cultura y literatura en Paraguay

En cuanto a su visión acerca de la actual situación de la industria del libro y el mercado editorial en Paraguay, el autor destaca el crecimiento importante que ha experimentado el sector respecto de la producción los últimos años, aunque señala como pobre la difusión en general y la comercialización de nuevos títulos, lo que hace dificultosa la llegada a las generaciones nuevas: “Actualmente hay un crecimiento importante en cuanto a producción literaria y ediciones de libros. -afirma- Existen varias editoriales con una nutrida selección de libros, como Arandura, Servilibro, y El Lector. Pero aun así, contamos con graves dificultades en cuanto a la distribución de los libros, ya que las editoriales suelen limitarse a realizar la impresión, quedando además la corrección y edición muchas veces a cargo del propio escritor. La promoción por lo general consiste en enviar notificaciones a los periódicos para que se comente, y en asistir ferias de libros en Asunción y el interior del país. Es por esto que, salvo algunos escritores ya de fama internacional, como Roa Bastos, es muy difícil darse a conocer para jóvenes valores (y no tan jóvenes), así como trascender las fronteras”.

Aun así, estima como auspicioso el momento que atraviesa la literatura y la cultura paraguaya, como un momento “de explosión de muchos jóvenes y buenos autores, así como de afianzamiento de los ya veteranos”. “Además -señala- hay mucho trabajo de academias literarias, y movimientos literarios como la Sociedad de Escritores del Paraguay (y sus filiales en el interior), el PEN Club, Escritoras Paraguayas Asociadas, entre otras. Las editoriales por su parte se animan más a publicar a autores nóveles, aunque prefieren siempre hacer tiradas de pocos ejemplares y libros de páginas limitadas. Así y todo, la cultura paraguaya en general, experimenta en la actualidad un crecimiento importante, ya han pasado más de veinte años de la caída de la dictadura, pero todavía hay resabios culturales y sociales que están empezando a desaparecer, y los jóvenes que no han vivido esa época son los que más están moviendo el ámbito cultural. La generación anterior tiene poca afinidad con el arte y la lectura, salvo excepciones, exiliados, o gente que vivió en el extranjero, pero en general se muestran más apáticos”.

El libro

“Señores de Fuego” es su cuarta novela y octavo libro publicado. Ante la pregunta de si se adentra con esta obra en el terreno del “sword and sorcery” (fantasía heroica), responde: “En realidad el título podría parecerlo, pero no es así. No es una novela fantástica épica como uno esperaría, y no es un ‘mundo mágico de fantasía’ como escribe Tolkien u otros autores. He pensado escribir algo del género en el futuro, pero no es el caso actual. Señores de Fuego tiene como protagonista principal a los dragones. El mundo es nuestro mundo, nuestro planeta Tierra tal cual lo conocemos, y la premisa es que los dragones lo han habitado desde siempre, desde antes de los seres humanos, a quienes siempre vieron como seres inferiores, y éstos finalmente a lo largo de la historia los doblegan y los obligan a esconderse para sobrevivir, motivo por el cual rumian un odio terrible contra ellos y buscan destruirlos. Al tiempo que algunos pocos dragones se humanizan y empiezan a contemplar a los hombres con otros ojos, y a disfrutar de lo que significa ser un ser frágil e inferior, proclive al arte y a las pasiones, cortoplacista, y con una historia que cambia demasiado rápido respecto a la de los dragones, en la que podían pasar milenios sin que ocurriera nada importante”.

“Hay magia y batallas épicas, pero vistas desde un punto de vista ‘realista’ si se quiere. Lo interesante de la novela es que se explora el mundo desde los ojos de los dragones, y desde su psicología. Seres inmortales, poderosísimos, solitarios, extremadamente orgullosos, carentes de sentimientos y poco proclives al cambio. No es nada fácil narrar historias con ellos -dice-, ya que pueden pasar mil años sin que ocurriera un evento relevante para un dragón. Y en general los pocos eventos eran el enfrentamiento a muerte, por territorio, con otros de su especie. No hay prácticamente una estructura social, y no hablan entre ellos, puesto que no hay ningún motivo por el cual hacerlo. Sus vidas son solitarias y rodeadas del hedor de la muerte, y de saber que seguirán destruyendo hasta ser ellos los destruidos, por alguien de mayor poder. Pero no podía tener un libro sólo dedicado al enfrentamiento entre dragones, sería muy aburrido. Es por esto que la trama los obliga a juntarse, aunque odien hacerlo, para enfrentar a la plaga humana, y a partir de allí van surgiendo las historias y las interrelaciones. En general el libro va a dos tiempos, el presente de cada capítulo, y el pasado, donde se recuerdan grandes hazañas de los suyos. En simultáneo se narra la historia humana, viendo desde sus ojos los acontecimientos de relevancia histórica, y se devela a la secta de los magos, que, tal como los dragones, ha debido esconderse de los humanos que casi los destruyeron en la antigüedad. Estos tres poderes se deberán enfrentar tarde o temprano, y tenerse un ganador, que subsista y aplaste a los otros”.

Para describir la sociedad compleja conformada por estos míticos animales, Urraza se documentó y estudió acerca de los distintos tipos de dragones que a lo largo de la historia han habitado el folclore de las culturas milenarias: “Narrar la historia desde el punto de vista de los dragones -dice-, creo que hace al libro más interesante, mientras le brinda un hilo narrativo y una coherencia a la trama y a la historia de estos seres solitarios por naturaleza, y de lento desarrollo, así que lo que hace el libro es ir contando la historia desde el punto de vista de algunos de ellos, en momentos donde han sido protagonistas, al tiempo que las historias se entrecruzan, acercándose unos a otros. También es por ello que, sobre todo al principio, entre un capítulo y otro pasan cientos de años de letargo. La historia tiene muchas vueltas de tuerca, sorpresas, magia, y por sobre todo una extensa investigación sobre dragones de diversas culturas, tratando realmente de traerlos a la vida como los veían en dichos tiempos, y relacionándolos con otros dragones y con humanos, mezclando realidad y ficción, siendo causa o efecto de mucha de la historia de nuestro mundo”.

 

Benjamín Sywulka – Lector

Teniendo una apatía total hacia los dragones, me sorprendió lo mucho que disfruté y me involucré en la narrativa el paradigma que creaste en tu libro. Me siento honrado que escogiste a Guatemala como la localidad de la batalla más importante en la historia, y me encanta la destreza con la que integraste la historia, la magia, la religión, y la filosofía en una narrativa tan sensata que uno no puede evitar pensar en la posibilidad de que la realidad que inventaste no sea posiblemente la verdadera realidad. Y por último, desde un punto de vista Cristiano, me encanta como incorporaste la interpretación bíblica a tu narrativa (desde la creación hasta el Apocalipsis), de una manera tan tangible que se siente natural pensar que así realmente sucedieron y sucederán las cosas, pero más allá de la profecía, lidiando con el tema tan profundo de un Dios que interviene y se relaciona con su creación, versus un Dios que sólo crea, y observa. Es una obra magistral, digna de un filósofo, historiador o teólogo, y admiro mucho tu habilidad de integrar tanta idiosincrasia humana y diversidad de creencias en un paradigma simple, puntual, creíble y tangible

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